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  • Eduardo Tirelli - @TirelliPhoto

Un oro que dura 100 años

Actualizado: 27 sept 2021


Fotografía Eduardo Tirelli - @tirelliphoto

Yo si se los voy a decir sin pelos en la lengua: por acá en Bélgica pasó un diablo y se les robó el alma. ¿A quienes? A los belgas, a todos los hinchas del ciclismo que estaban en el circuito en Leuven y seguramente a los que también estaban en el Smeysberg o en el Moskesstraat esperando que su dios Van Aert inspirado por sus pares saltara a 20,30,40 ó 60 kms de meta pero no lo hizo. Lou Lou el que si saltó, el que si lo hizo a menos de 20 km para coronarse en soledad en el mundial más lindo, en el mundial centenario @flandes2021.


Y es que segundos después de hacer su último ataque en el muro de Sint Antoniusber hubo un silencio estrepitoso (contradicción adjunta) pero es como cuando Octavio Paz decía "soledumbre" : “Una multitud de muchas soledades”. Así fue el silencio en la ciudad donde se consiguen las cervezas más ricas del mundo.


Empezó la carrera de los gestos, no se decía nada entre la gente, algunos sacaron inmediatamente el cronómetro de sus celulares para empezar a hacer cuentas de cuando pasaba por esa “esquinita” y contaban: 10, 20, 27 y 40 segundos, chau, lo vieron en meta. En meta, pero lo vieron hacer previamente el show habitual, el pedaleo forzado , el movimiento de hombros, la postura desencajada, los dientes apretados y los gestos que siempre usa como actor principal y no de reparto.



Y les voy a confesar una cosa ya que me siento en confianza con los míos que son ustedes, yo también quería que ganara WVA porque quería estar en la fiesta que se quedó a medias y que se iba a armar en cada uno de los rincones de Bélgica, porque acá todo bien con todos los deportes !ay tan bellos! diría mi tía, pero acá el ciclismo es religión, se respeta, es el deporte entre deportes. Por eso me dejé contagiar y me puse la “gorrita” amarilla que tiene el león de Flandes en el centro, y me tomé una caña que acá no se le dice así y “tararié” dos veces la canción que finalizaba con su nombre.


Y en el podio, cuando “Yulián” me miró durante una fracción de segundo, me di cuenta que era él, era el diablo que había pasado durante 5 horas robando almas no solo a los belgas sino también la mía.



Grande Lou-Lou.


Fotografía Eduardo Tirelli - @tirelliphoto

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